Crítica cinematográfica: Familia en Renta (2025)

Una historia divertida y conmovedora

Un sujeto apacible y humilde que posee un don artístico, hace vida en un país muy lejano al suyo en búsqueda de un futuro prometedor, no obstante, será sorprendido por el destino como nunca antes al recibir una oferta muy peculiar... Familia en Renta... Es la obra que reseñaré a continuación... Acompañénme a esta travesía acontecida al otro lado del mundo.

Hace varios días atrás, a causa de perdurar poco en la cartelera venezolana, observé a través de mi plataforma favorita la cinta Rental Family, titulada en español como Familia en Renta, dirigida por la realizadora y ex actriz japonesa Hikari, renombrada por encabezar la galardonada entrega 37 Segundos (2019), rodeada en esta ocasión por el co-escritor Stephen Blahut, Alex Somers su compositor musical y Takurö Ishizaka el retratista. 


Brendan Fraser y Akira Emoto, en Familia en Renta


Este largometraje japonés-estadounidense cuenta la historia de Phillip, un artista americano que hace vida en otras latitudes por meras razones personales, con la finalidad de cambiar aires y conseguir un trabajo relacionado con las "tablas" que satisfaga sus necesidades. Sin embargo, en plena búsqueda del sostén que le dé comida para llevar a casa, deberá tomar una decisión sobre una oportunidad laboral sin precedentes.

Participan actores como: Brendan Fraser, Takehiro Ira, Mari Yamamoto, Akira Emoto, Shannon Mahina, entre otros.

 



Familia en Renta es una película nipona-estadounidense fundamentada en una crónica verídica elaborada por Hikari y el redactor norteamericano Stephen Blahut, la cual exhala a todas luces un estilo antiguo y renombrado como la comedia dramática, distinguido principalmente debido a su trama sencilla pero aleccionadora, actuaciones brillantes del elenco, arte visual cautivador y banda sonora placentera.

La andanza empieza sin dimes ni diretes en la agitada y poblada isla de Japón, durante un clima cálido que abraza las angostas calles asiáticas mientras sus habitantes se centran en hacer sus vidas como pueden. Empero, entre los caucásicos habitantes locales y un desfile de smokins elegantes a través de calles vanguardistas, hay un individuo con varios años encima que quiere cambiar empedernidamente su rumbo más pronto que tarde como a de lugar -vaya reto que le espera.

Seguidamente, habiendo recorrido un largo trayecto con la intención de un mejor porvenir, Philip ahora se ve obligado a salir adelante como fuere en un territorio donde su cultura es compleja y el idioma difícil hasta para el más sabiondo, un hecho que demuestra lo grande que eran sus pretenciones desde el principio. En esta etapa peliculera, justo sentado en la silla de mi casa, una sensación de grandeza me recubre todo el cuerpo como diciendomé "se avizora una entrega inolvidable".

Siendo un intérprete de las tablas con pasión y vocación, el corpulento "gaijin" demuestra no tener un ápice de rendición pese al arduo camino transitado para obtener empleo, y más para alguien que ya transita las cincuenta ruedas. Entrevistas van y entrevistas vienen, caracterizadas por el correteo que demanda el recorrer la ciudad para asistir puntualmente a las múltiples audiciones. Aun así, durante un acontecer simplemente bizarro para los ojos de cualquiera con dos dedos de frente, una posibilidad inesperada se asomaría como ese destello fugaz de la puesta del sol.

Vale acotar, que si bien no soy amante de las producciones sensiblonas, a esta altura de la andanza pude sentirme familiarizado a un clásico indeleble llamado Perdidos en Tókio (2004), al suscitarse todo en medio de una nación única con una cultura rica y llamativa desde la perspectiva de un foráneo tratando de encajar y cumplir metas personales en la sociedad que lo acojió, características intrigantes y seductoras para mis ojos.  

Cerrando el paréntesis argumental, retomamos el viaje reflexivo dónde Phillip, aún sin un empleo para poder destacar en lo que le gusta, trata de continuar su rutina sin pensar en cómo será el mañana mientras deja a un lado el presente. Para eso, deberá quitarse la mufa de una vez por todas para dar un paso hacia lo desconocido, al considerar cierta propuesta de una empresa que le plantea como escenario actuar en la vida misma -algo extraño hasta para mí, si me lo preguntan.

Seguidamente, habiendo tomado una decisión riesgosa sin precedentes en su álgida existencia, el largilucho y caucásico "Phil" se adentra a un túnel ausente en el mapa de direcciones, cauce que se mezcla con el proceso de adaptación al día a día y este anexo premonitorio, enhorabuena, para los presentes en la sala -intuyo yo- que nos conduce a una curva ante un tramo prescedente lineal, justo como los típicos epílogos que son sinónimo de un cambio vertiginoso en pantalla con el transcurso del entramado.

Exactamente en este punto de la odisea, habiendo cargado una mochila llena de estres y emociones encontradas que llevaron su paciencia al límite, el ilustre foráneo de apellido enredadizo se ve acorralado entre la "espada y la pared" existencial, haciéndolo romper un tabú que para sus ahora cóterraneos raya en algo meramente trivial. En un giro de 180 grados, Phillip cruza la puerta de lo impensado para no solo revertir su periplo, sino para pisar el ayer y así dejar atrás un vago recuerdo actoral de una buena vez por todas.   

Paralelamente, mientras aprovecho para degustar un aperitivo adecuado para la ocasión -como si supiera lo que vendrá-, el suculento caldo cinematográfico va tomando color ante mis ojos al sumarse flamantes caras al armazón peliculero en este punto que rodearán al grueso pelinegro en esta insospechada trayectoria laboral, como Aiko y Shinji, testigos a primera vista de observar las peripecias de Phil que marcarán un "antes y un después" al conformar un equipo encargado de cobrar por labores simplemente insólitas.

Después de haber ahondado en el mar profundo de su interior, Phil, -pensativo y dubitativo aún- es empujado con fuerza hacia los hilos del destino materializado en un puesto laboral conocido situado a unas cuadras de su vivienda, sustancialmente afamado por los japoneses debido a un servicio artístico que es bien remunerado solo por el hecho de recibir a cambio una experiencia que cumpla los sueños del financista. Un pasaje bizarro que evidencia una coyuntura comunitaria que exclama a gritos saciar las necesidades del afectado, o en pocas palabras, Asia siendo Asia.

Posteriormente, el contacto de su flagrante jefe se hace sentir de la nada en el moderno celular que posee Phil, casi como esa cómun sirena roja convocando al rescatista a una situación premiante, contacto referente a la solicitud impostergable de su presencia ante un cliente relevante que anhela combatir la soledad con una idea alocada para el criado bajo la cultura occidental. La agencia de Shinji es reputada por acatar solicitudes que han roto cualquier tabú durante abriles, sin dejar de ser inusitadas para Phillip aún sabiendo de su existencia. Empero, para los coterraneos del agraciado empresario es crucial sostener el negocio a toda costa. ¿Podrá Phil Vanderploeg adaptarse y llevar a cabo las tareas que le demanda su anormal cargo? 

La obra conducida por la ingesiosa Hikari, es una muestra fehaciente del trabajo duro y lleno de pasión detrás de cámaras, ilustre desde la selección del reparto actoral hasta los planos visuales y la variedad de escenarios naturales, confeccionan un conjunto de elementos que se integran satisfactoriamente a tal grado, que permiten soltar las amarras de ese barco contextual hasta llevar el proyecto a aguas tranquilas. Su entramado, co-creado por Sthephen Blahut, es un añadido relevante desde a principios del siglo 20 que en esta ocasión no intenta pasar desapercibido -indubitablemente- demostrando un temple lleno de carácter y personalidad al exponer una certeza desapercibida ante el lente reflector que cautiva aun cuando se desarrolla alrededor del debilitamiento familiar como núcleo. Alex Somers en colaboración con Jonsi destacan positivamente al crear piezas musicales con instrumentos tan sentidos como el violín y el piano, sonidos que calzan como anillo al dedo ante lo que acontece en pantalla. Sin que se me olvide, está también el fotógrafo Takuro Ishizaka, quién sobresale al capturar esa belleza única y esplendorosa de la Tierra del Sol Naciente en diversos ángulos.

Es válido señalar a la plantilla de intérpretes, que aporta, incuestionablemente, su grano de arena al producto acaecido finalmente, siendo uno de ellos el querido Brendan Fraser, afianzando su brillante resurgimiento histriónico al personificar a Phil Vanderloeg. Takehiro Hira, reputado galán, se luce al figurar como Shinji -un empresario avaro e insensible. Aún con un rol secundario, el legendario Akira Emoto brilla de manera resplandeciente al darle alma a Kikuo Hasegawa, un individuo pinturesco de "tablas tomar".

Familia en Renta es un filme tierno y vibrante que consiste en un compendio existencial e introespectivo sobre como llenar vacios emocionales que drenen la presión social, integrado con ese lado enternecedor de la cotidianidad que desnuda ese sentimiento intangible como un libro abierto. Si te gustan los viajes con entornos alegres que caminan en esa cornisa meditativa, esta inusual entrega te hará meditar hasta lo más recóndito para acercarte a ese rincón íntimo de tu corazón. 

Fue producida por Sight Unseen Productions, distribuída Searchlight Pictures, tuvo un presupuesto de 8 millones de Dólares, su rodaje fue realizado en Nipón, es multilenguaje (inglés/japonés) y posee una duración máxima de 110 minutos.

Sí gustas disfrutar esta cinta, está disponible en la plataforma streming de Disney Plus.

Hasta la próxima, cinéfilos.


Redactado por: Lic. Angelo Medina





 
   


















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