Jurassic World: Renace (2025)

Una travesía intensa y cautivadora

Un empleado de una empresa con intenciones malévolas y superficiales, reclutará a alguien de armas tomar con la intención de liderizar su grupillo, quiénes se trazarán el arduo objetivo de ahondar en un lugar exótico e inhóspito con un fin específico. Empero, serán avasallados por una realidad irrefutable que pondrá sus vidas en peligro como nunca antes... Jurassic World: Rebirth... es la entrega que analizaré próximamente... acompáñenme a este viaje extravagante acontecido en el futuro cercano.

Hace unas jornadas atrás, practicando nuevamente uno de mis pasatiempos favoritos, acudí a las salas de cine para disfrutar Jurassic World: Rebirth, titulado en Hispanoamérica como Mundo Jurásico: Renace, cinta dirigida por el realizador británico Gareth Edwards, afamado por participar en Godzilla (2014), The Creator (2023), etc. Conforma equipo laboral junto a David Koepp como escritor, Alexandre Desplat el componedor musical y Jonathan Mathieson su retratista. 



Este largometraje estadounidense cuenta la trama de una agraciada y talentosa combatiente que trabaja bajo las sombras desde un largo período, estando así permanentemente al acecho de algún sustento económico que sacie el paladar de su billetera en tiempos de escasez por encima de cualquier riesgo. Más, recibirá una irrefutable propuesta que constará de una misión estratégica con un trasfondo oscuro que trastocará inmensamente su existencia y la de sus compañeros. 

Su reparto está compuesto por: Scarlet Johansson, Mahershala Ali, Jonathan Bailey, Rupert Friend, Manuel García Rulfo, entre otros.




Jurassic World: Renace es la obra que funge como el reinicio de la reconocida saga de dinosaurios, basada en la novela ficticia redactada por el literario norteamericano Michael Crichton a principio de los 90s, caracterizada por géneros cinematográficos tan antiguos y queridos como la acción y Ciencia Ficción, la cual sobresale con creces debido a su historia sencilla pero efectiva, banda sonora , efectos especiales destacables y desempeños actorales interesantes. 

El pasaje fílmico da inicio sin mucha introducción y tapujo al situarnos en unas instalaciones recónditas de la civilización, casi dos décadas antes donde suscitan los acontecimientos, reflejando la convivencia amistosa entre colegas eruditos que desafían a Dios con sus experimentos para poner a prueba el alcance de su egolatría. Seguidamente, de una manera subnormal e inesperada, un error de cálculo pequeño sería la magna repercusión que traería consigo la liberación de especies des-extintas.

Por consiguiente, virando un poco de los impactantes primeros minutos, el panorama cambia radicalmente al avizorar una ajetreada y colorida selva de cemento, donde en cada esquina se respira un profundo olor a obligaciones políticas y civiles. Aunado a esto, Martin Krebs, un ejecutivo fachoso con "cara de buenos amigos", sale a la palestra pública con un plan trazado en su mente para alcanzar una meta dirigida por la institución farmaceutica a la cual presta servicio -indubitablemente, una maniobra desesperada.

Con audacia de sobra y un maletín lleno de dinero para comprar consciencias y demás, el burócrata de apellido Krebs, posee en su lista de posibles militares a una ex-operativa circunspecta que corre por su sangre frío para enfrentar las experiencias belicosas de gran trance, ella es Zora Bennett, la susodicha que sufrirá los encantos de un desesperado ejecutivo con ambiciosas intenciones. Presentemente, sin una entrada salarial fija y ganas de salir adelante tras su "retiro", la soldado rubia se ve muy tentada a considerar seriamente esta propuesta caracterizada por muchos ceros en la recompensa.

En un breve paréntesis, vale acotar que en ante este prólogo me sentí realmente familiar con las películas predecesoras de la lista filmográfica jurásica que marcaron una época en el pasado -sobre todo las primeras dos producciones- las cuales incentivaron a mi fascinación por ese fenómeno sociocultural llamado Dinomanía. Probablemente será por ese sentimiento melancólico asociado a momentos memorables del ayer, aun así, ha captado mi atención este arranque feróz.

Aterrizando nuevamente en el helipuerto argumentativo tras un vuelo corto a otras latitudes, la crónica fantástica empieza a tomar forma después de varias escenas, ya que la ruda Zora sufría los embates irresistibles de la seducción tras serle entregada una gran oferta por Martin, un tipejo que solo piensa en negocios. Embelesada gracias al encanto especial de asistir a una aventura extrema que tendrá como recompensa un motín inmenso, esta soldado previamente citada, dará una respuesta concreta para lanzarse al inesperado destino.

Posteriormente, antes de transportarnos conjuntamente a las figuras principales del armazón al territorio paradisíaco, un equipo táctico deberá formarse conscientemente para llevar a cabo la futura encomienda. Para ello, como una pieza trascendental para llevar a cabo el anhelo de su venidero jefe, un individuo temeroso y experto en Paleontología (la ciencia que estudia el pasado de los seres vivos), Jonathan Bailey, será acechado también por la vanidad misma personificado en un Homo Sapiens poderoso.

Habiendo dado el visto bueno otro individuo crucial para la voluntad innegable de la entidad prestigiosa Parker Genix mediante uno de sus directivos más "leales", las piezas empiezan a encajar en el tablero operacional que da un indicio relevante a los presentes en la sala de que el humano se dará con la misma piedra por trigionésima vez con tal de saciar la sed de los más pintados -vaya testarudez tan oportuna. Ulteriormente, en una plaza común y corriente, la encomienda ultrasecreta se desenvuelve con cautela para finiquitar la confección del conjunto que se encaminará por una senda impensada.

Justo a esta altura del embrollo se produce un punto de inflexión en la narrativa, que después de un arranque parsimonioso y repleto de diálogos, la creación de la cuadrilla en cuestión para dirigirse a una isla imaginaria funge como la germinación del huevo peliculero que se resquebraja gradualmente, anunciando a todas leguas que lo mejor está por venir.

En el presente, la brigada de expedición recientemente creada al sumarse tipejos como Duncan, Leclerc, Nina y Bobby, proceden -literalmente- a arrancar el motor de la embarcación para recorrer miles de kilómetros con la finalidad de extraer las muestras pertinentes de géneros que vivieron en el período Cretácico. En un cambio radical del paisaje como si se tratase del encendido fugaz de una bengala, somos transbordados de lo urbano a un área rodeada de solución acuosa que esconde un singular misterio.

Irrumpiendo en un paraje tropical y conocido para los más experimentados del grupete, el olor a salitre ha arribado para quedarse al timonear por las profundas e inmensas aguas de alta mar, una inmensidad cristalina que antecede al destino a los mercenarios vistiendo una ropa extra larga de "héroe" difícil de llevar consigo. Para su sorpresa, unos extraños acompañantes que harán acto de presencia en la superficie terrestre que serán avistados en diferentes medidas dimensionales como la latitud, longitud y altitud. ¿Qué les deparará a Zora, Martin y compañía al pisar suelo?

El realizador inglés oriundo de Warks, Gareth Edwards, se le fue entregada una batuta pesada que atrae "siempre" la mirada del aficionado expresando el interés y empatía de ellos, faena ardua de llevar a cabo. Empero, si bien el cuento de tildes geológicos ha pecado de rayar en lo trillado, este renacer de Jurassic Park es una bocanada de aire fresco complementado con correctas decisiones técnicas, al acertar en los escenarios, el decorado y la escogencia del equipo artístico. David Koepp vuelve a ser el guionista desde su participación en Parque Jurásico (1993) y su secuela El mundo perdido: Parque Jurásico (1997), brillando con creces al concebir una sinopsis intrigante. Por último está Alexandre Desplat como el compositor, que reluce positivamente al cautivarme con las múltiples piezas musicales. La compañía Industrial Light & Magic (ILM) puso su granito de arena al dejar una huella imborrable con los increíbles efectos visuales de los reptiles.

En la otra cara de la moneda, está el talentoso elenco artístico, uno variado y repleto de  celebridades como la querida Scarlett Johansson al encarnar a la protagonista Zora Bennett, una dama comedida y envalentonada. Rupert Friend cumple al personificar a Martin Krebs, un sujeto impertinente y avaro. Jonathan Bailey cumple su labor actoral como el Dr. Henry Lewis, un científico comedido y cándido. Duncan Kincaid conmueve con su interpretación al animar a Mahershala Ali, un personero circunspecto y paladín.

Jurassic Park: Renace toca la fibra emocional al trasladarnos a ese sentimiento de placer y tristeza por los buenos viejos tiempos, devenir que la exalta a cumplir levemente su cometido al darle un lavado de cara con un resurgir mediático que todavía impacta a la vista del más pintado como colirio para los ojos. Pese a su casi silente aparición en taquilla durante una temporada llena de estrenos prometedores, su llegada promete rejuvenecer sus cimientos para extender el masoquista y particular amor por lo extinto millones de años en el otrora

Este largometraje tiene una duración de 133 minutos, contó con un presupuesto de 180 millones de Dólares, su rodaje principal se efectuó en Tailandia y Malta. Fue producida por Amblin Entertainment y distribuida por Universal Picture.

Si anhelas ver Jurassic Wolrd: Renace, puedes disfrutarla en las plataformas streaming como Google Play Películas y Netflix.

Hasta la próxima, cinéfilos.



Artículo redactado por: Lic. Angelo Medina

      





 

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