Crítica cinematográfica: Twisters (2024)
Una travesía impresionante y divertida
Un grupo de estudiosos amantes de lo extremo acechan un fenómeno climático particular como si de algún deporte se tratase, mas, habrá diversos de estos que demostrarán una fuerza sin precedentes al tantear tierra que hará poner los pelos de punta hasta al más pintado... Twisters... es el film que reseñaré próximamente... acompáñenme a esta frenética andanza acontecida en la modernidad.
Una jornada de la presente semana, desde la comodidad de mi sillón, pude disfrutar Twisters, titulado en español como Tornados, entrega dirigida por el realizador norteamericano Lee Chung, célebre hoy precisamente por la avalada y premiada Minari (2020). En esta ocasión, es rodeado de Frank Marshall en la producción, Marlene Rodríguez su guionista, Benjamin Wallfisch el componedor, Daniel Mindel su retratista y Terilyn Shropshire en el montaje.
Esta película estadounidense relata la trama de Kate Carter, oriunda de Oklahoma y cazadora de tormentas con un instinto único, la cual creará un proyecto estudiantil que afecta a las columnas de aire a altas velocidades; empero, un acontecimiento imprevisto de joven le cambiará su vida para siempre. No obstante, tras el azote feroz de la naturaleza en su antiguo hogar, deberá pasar la página para ponerse las botas nuevamente y cumplir un objetivo tan importante como invaluable, el salvar vidas.
Su reparto está conformado por actores como: Daisy Edgar-Jones, Glen Powell, Anthony Ramos, Maura Tierney, Brandon Perea, Sasha Lane y otros.
Tornados es un largometraje de hecatombes caracterizado por géneros cinematográficos tan conocidos como la aventura y el drama, el cuál funge como un nuevo capítulo de la realización Twister (1996), que se distingue en demasía precisamente por una historia simple y efectiva, buenas actuaciones del elenco, banda sonora agradable y efectos especiales increíbles
La andanza catastrófica da inicio en un poblado llano y rural de algún país norteamericano, ese con las barras y cincuenta estrellas en su bandera, donde unos amigos de años deciden hacer un viaje a una zona que relumbra por una oscuridad impactante reflejada en los cielos. Cegados por la empedernida y alocada tarea de arriesgar sus pellejos en virtud de su plan, esta banda compuesta por Kate, Javi, Addy, Praveen y Jeb va derecho a lo que cualquier ser pensante huiría.
Por consiguiente, pese a que eran especialistas en la materia y llevaban consigo avanzada tecnología como apoyo, los riesgos -altos en un principio- se acrecentarían como un monstruo veloz con figura de vórtice que demostrará una fuera implacable. A medida que se acercaban a él, esta joven pandilla veía surfear los destrozos desde un asiento privilegiado (como si estuviesen en el "ojo del huracán). Aun así, con buenas ideas y equipados con herramientas modernas, la peor de las pesadillas se haría realidad.
Estos primeros minutos del preámbulo narrativo demuestran rápidamente el portentoso y escalofriante "enemigo" contra el que ha luchado la humanidad por décadas, certificando QUÉ es el verdadero protagonista y recordándome al epílogo de su antecesora. Asimismo, me adentra de frente a lo que nos deparará una producción de este talante con tintes dramáticos que sirven para construir la temática.
Regresando las manos al volante mientras conducimos por la ajetreada carretera, tras un episodio traumático vivido por la rubia Kate, cinco años han transcurrido desde aquello, encontrándola ahora madura, trajeada y con un trabajo prestigioso en una ciudad capitalina como la de los "rascacielos", un paso hacia el costado para intentar dejar atrás algún vestigio del ayer. De igual manera, como si un hilo intangible estuviese amarrada a ella hacia donde va, el destino la pondrá cara a cara con una vieja amistad.
Enseguida, una charla amena entre Javi y Kate se desarrolla poniéndolos al tanto después de vivir años en trayectos separados, recordando de improvisto los buenos tiempos. Inclusive, por más que le huyan a un trauma distintivo, el inmemorable suceso en su adolescencia aun deja rastros en ambos como una cicatriz marcada en la piel. Como si fuera poco, el ingenioso Javi sabía del talento que posee su agraciada compinche y le presentará una oferta relacionada con lo que le apasiona.
Después de ese careo amistoso, Kate avizorará ante ella una oportunidad especial pero temida a la vez, ya que creía haber dejado atrás para siempre ese llama enardecida de adrenalina causada por su amor al análisis de la meteorología desde niña. No pudiendo hacerlo a pesar de su actual rutina, el pretérito la acechará incesantemente sacando a relucir esas imágenes dolorosas que aun perduran en su subconsciente, sin embargo, sentirá igualmente desde sus entrañas esa apetencia por saciar el hambre de su real vocación.
Ulteriormente, habiendo tomado una tajante decisión con respecto a la oferta de Javi, Kate le da espacio a la reflexión en su mente, cosa que la impulsa a quitarse la mufa del miedo y marchar hacia adelante sin mirar a los lados. Por ende, más decidida que de costumbre, la procedente de Sapulpa -acompañada otra vez de javi- se dispone a tantear momentáneamente el peligroso e inigualable territorio de las tempestades al desafiar por fin su yo interior.
Acá sucedería un trazo de inflexión en la crónica con uno de los personajes principales combatiendo perennemente contra los lastres de perturbaciones que alteraron ligeramente su perspectiva, dando brazadas para salir a flote como pueda ante la marea existencial. En pocos términos, este forcejeo sentimental añadiría una atracción relevante, agregado argumental que me incentivó a seguir observando su progreso narrativo desde mi computadora.
Cierro los paréntesis para volver a lo que nos compete, con K. Carter dictaminando dejar Nueva York para tornar a Oklahoma, uniéndose en acción a Javi (Storm Par) como en los viejos tiempos, un dúo que con ímpetu y afecto luego de lo sufrido primaveras atrás, están determinados a solo mirar directo hacia el desafiante horizonte que se les avecina. Así y todo, Kate dejará a sus espaldas un puesto de oficina para "domar al toro en la arena", mucho más que sus conocimientos serán testeados en esta ocasión.
Seguidamente, pisando los caminos arenosos distinguidos por sus granjas y ventiscas, la dama Kate sufrirá de una inmensa nostalgia, ahora bien, tendrá que cambiar el chip súbitamente al tener el peso de la responsabilidad en su espalda al laborar para su colega en plena temporada de vendavales, cometido nada fácil en comparación de sus anteriores hábitos citadinos. Para colmo, Storm Par no eran los únicos labrando para apresar los procesos naturales, estaba el afamado "Tornado Wrangler".
Emergiendo de la nada con sus vehículos pesados y una vibra especial que se percibe a lo lejos, la agrupación liderada por Tyler Owens, el "Tornado Wrangler", aborda al sitio de los hechos donde está Storm Par con los suyos aguardando alguna señal del firmamento. Como si este pudiera hablarle, Kate -bajo la mirada del extrovertida Tyler a la distancia- una mera intuición le expresa el ciclón idóneo a perseguir junto a Javi y compañía. De repente, estando preparados y con los mejores utensilios a disposición, la imponente situación estresa hasta paralizar del pánico a la especialista en cuestión.
Antes de continuar, quiero adicionar que todo lo advenido a las inclemencias de la atmósfera no me atraen mucho a partir de una experiencia personal; pero a esta altura del pasaje fílmico percibí que esta "secuela" integra paralelamente una identidad trillada y efectiva que me recuerda a invenciones icónicas como El Día Después De Mañana (2004), una añoranza que me devolvió mentalmente a la peliculera e inolvidable época de antaño.
Presentemente, a posteriori del vergonzante pasaje de Kate con su apreciado Javi, la esbelta señorita cae reiteradamente en las telarañas de las dudas, al vacilar en un periquete cuando más era necesitada en el contexto exploracional. En el cese provisional de los tifones a los alrededores donde se hospeda, la lista Oklahomana intentará repeler sus temores en un sueño reparador. Consecutivamente, el tejano Tyler entrecruzaría su andar con la contrincante de la otra vereda, K. Carter, quiénes concordarían en el razonamiento como un ejemplo de su vasta sabiduría.
En consecuencia, al vislumbrarse unas nubes extrañas y un aumento veloz de la brisa, Kate iría en búsqueda de su colega mientras lleva a cabo una reunión sospechosa con el inversor de Storm Par, Marshall Riggs, para intentar ganarle la carrera a sus adversarios por la obtención de datos ante el huracán que se arrima a las adyacencias. Tristemente, como era de suponer, las tormentas eléctricas originarían más huracanes que devastarían casi todo a su paso, sacando a relucir el lado bondadoso e interesado de unos y otros.
Aprovechando su estancia por los lares donde moró en su infancia, la descendiente de apellido Carter fallaría al consolarse en los brazos de un allegado muy querido, indagando por el inestimable y cálido amor materno de Cathy para aplacar los pensamientos angustiantes - en efecto, vaya que serviría de abrigo. Las nubes rotatorias con apariencia de embudo avanzarían en el resto de la superficie tejana, azotando a los numerosos núcleos familiares. Sólo Kate, Javi y Tyler ostentarán de un compromiso colosal en el que serán empujados a apartar rencilla alguna a favor del bienestar general.
Su primera participación en el cine de cataclismo ha sido un visto bueno rotundo para el cineasta Lee Chung, montándose despreocupadamente en el bovino más arisco al adentrarse a la temática trágica, consiguiendo idear un entramado cumplidor en aspectos técnicos como la escenografía, artistas carismáticos para cada rol y elementos visuales alucinantes. Marlene Rodríguez brilla como escritora al trazar un relato comprensible y discreto que satisface mis expectativas. Benjamin Wallfisch destaca positivamente como el compositor musical, ensamblando un listado de piezas sonoras placenteras al oído que enaltecen la cultura sureña de Estados Unidos. Por último pero no menos valioso, está el ilustre fotógrafo Daniel Mindel, al usar ópticas y encuadres que están en sintonía con la estética del producto final.
Los actores son piezas claves en los set de grabación, y esta no es la excepción, contando con el renombrado Glen Powell que mantiene la racha firme al sobresalir como Tyler Owens, sujeto circunspecto y perspicaz. Daisy Edgar-Jones deslumbra al encarnar a Kate, una chica guapa e inteligente. Anthony Ramos sorprende al personificar a Javi, un muchacho sagaz y bondadoso. La insigne Maura Tierney realiza una ocupación satisfactoria como Cathy Carter, señora reservada y hacendosa.
Vale la pena postear, que esta es una nueva adaptación de aquella lejana versión lanzada a mediados de los años 90s, y no por eso entra en el listado vulgar y acostumbrado de un período cinematográfico contemporáneo en el cual abundan los reinicios por doquier; al contrario, asume respetuosamente la función de su predecesora al sacarle provecho a los múltiples componentes consumada en una peripecia grata y cautivadora. Si deseas ver Twisters, esta es una obra con tinte de Blockbuster noventero repleta de devastaciones y un embrollo seductor que te apresará hasta elevarte hacia una tromba de entretenimiento.
Tiene una duración de 122 minutos, es clasificación PG-13, fue producida por Universal Pictures, distribuida por Warner Bros Pictures, contó con un presupuesto de 155 millones de Dólares y su rodaje principal sería en la ciudad de Oklahoma.
Si gustas deleitarte de este filme, está disponible en plataformas streaming como Amazon Prime Video y Apple TV.
Hasta la próxima, cinéfilos.
Redactado por: Lic. Angelo Medina
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