Crítica cinematográfica: No Hables Con Extraños (2024)

Una excursión imprevista y llena de suspenso 

Una familia sale de su rutina diaria al adentrarse a un viaje hacia una localidad grata y exótica para pasarla bien juntos, no obstante, conocerán imprevistamente a un grupo de personas quiénes aparentarán ser algo muy distinto a la realidad que cambiarán por completo sus vidas... No Hables Con Extraños... es la cinta que analizaré a continuación,,, síganme a este tétrico episodio acaecido en la modernidad.

El fin de semana pasado, relajado en la comodidad de mi hogar, pude deleitar Speak No Evil, titulado en español como No Hables Con Extraños, una película dirigida por el cineasta británico James Watkins, reconocido por participar en realizaciones como Eden Lake (2008) y The Woman In Black (2012). Es acompañado en esta ocasión por Jason Blum en la producción, Danny Bensi su compositor musical, Tim-Maurice Jones el retratista, entre otros.





Este film británico-estadounidense relata la trama del linaje Dalton, un núcleo familiar pequeño encabezado por los ajetreados Ben y Louis junto a su hija, ansiosos por dejar un lado su zona de confort para adentrarse a un cambio de aires que los aleje de sus tediosos hábitos. Empero, la decisión de volar hacia un destino paradisíaco será algo bueno para ellos, cosa que les atraerá también el conocer a unos individuos "comunes y corrientes" con un compendio oculto.

Su reparto está conformado por artistas como: James McAvoy, Mackenzie Davis, Aisling Franciosi, Scott McNairy y más.


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No Hables Con Extraños es una obra de terror que está basada en la crónica de Speak No Evil (2022), creada por el autor danés Christian Tafdrup, el cual ejerce como una nueva versión del mismo y se caracteriza principalmente por su historia intrigante de principio a fin, desempeños actorales increíbles, banda sonora imponente y labor fotográfica admirable.

La travesía da comienzo en la maravillosa y extravagante nación de Italia, donde en un parecer osado pero necesario, el estirpe norteamericano de apellido Dalton -representado por Ben, Louis y Agnes- dan un paso al frente y cambian las cuatro paredes de su morada por unas merecidas vacaciones en el sur del "viejo continente". Aun cuando se observa una carencia afectiva entre los padres, el clima y la cálida ciudad parecen especialmente idóneas para su actual paseo, todo aparenta estar cursando sencillamente normal.

Posteriormente, a pesar del cansancio y la descomposición horaria, desde sus primeros pasos en tierras extranjeras el disfrute para los Dalton era una obligación impostergable ante la tediosa costumbre practicada en el sitio de su procedencia, viendo el mínimo esparcimiento a la vuelta de la esquina como una opción digna para consumar mencionado placer. Asimismo, estos avizorarán fugazmente desde la lejanía a un señor con rasgos acentuados que demostrará una actitud ligeramente particular mientras está bien acompañado. 

Volteando la página de lo ocurrido, ante un numeroso conglomerado de gente por las angostas calles aledañas adonde están hospedados, el hacer nuevas amistades iba a ser indetenible en esos meses del año en el "belpaese" donde el turismo es protagonista, algo quizás esperado por la pareja Ben y Louis. Por consiguiente, en un restaurante concurrido y típico por su desnudo espacio a la intemperie, el momento era propicio para un buen plato de comida complementado con un vino local; aunque notarían la presencia de una cara conocida que no pensarían ver nuevamente.

En este primer acto del entramado narrativo, si bien no había sucedido algo relevante aun, como espectador me sentí sumergido rápidamente al desarrollo argumental de su prólogo, ya que sin muchos dimes y diretes expresados por los diferentes personajes, intuía que -tarde o temprano- el desenvolvimiento paulatino era, literalmente, una cortina que escondía en el trasfondo un giro de tuercas visceral.

Nos abrochamos los cinturones y retomamos el camino de la ventura, con los Dalton ya de vuelta a su hogar en Inglaterra tras varias fechas de ensueño como forasteros, pisando tierra en la realidad pesada figurada por quehaceres. Entreví como un ser inocente, que el episodio turístico vivido por Ben y Louis valdría para sumergir todo tipo estrés y preocupaciones a lo más profundo del mar cruzado por aire, así y todo, unas viejas asperezas aun permanecen en sus memorias.

Seguidamente, gracias al entablar una conversación amistosa con otra gente tranquila como el Dr. Paddy, Ciara y el callado Ant en su reciente asueto, una pequeña química amiguera nacería y estos mantendrían el contacto a pesar de la cuantiosa distancia. Pese al recién esparcimiento como experiencia familiar, la relación amorosa entre Ben y Louis pendía de un hilo motivado por los problemas económicos entrambos y un latente rumor de infidelidad, circunstancias que realzaban aun más cualquier escenario futuro.

De pronto, en medio de un ambiente tenso creado por los problemas maritales que aquejan a Ben y Louis, desde la llegada a su techo doméstico las contrariedades han marcado la línea a seguir; mas, una carta escrita a puño y letra de sus "nuevos conocidos" entraría a su buzón oportunamente dándoles la noticia de una invitación a un domicilio alejado de la "selva de cemento". Sorprendidos por el repentino escrito y recordando los buenos instantes en anterior salida, los Dalton, intentando una reconciliación debajo de una nube gris de disgustos, concordarían al fin en una cuestión: SÍ, VAMOS.   

Ulteriormente, en una decisión imprudente por no estar empapado del todo en las existencias de Paddy y Ciara como para siquiera residir un fin de semana en su granja, B. Dalton y L. Dalton temían compartir cara a cara apartados del trato con la comunidad, empujándolos a dar un salto de fe con tal de trasladarse a otra vivencia lo más súbito posible. Llaves del carros y bolsos con ropa a la mano, el trío de allegados parten por carretera para una próxima ventura con la finalidad de pasar un fin de semana diferente -y vaya que sí lo harían.

A esta altura del entramado percibía que el progreso argumental era paulatino, pero quizás mis ansias de gozar de una vez por todas una exposición grandilocuente me cegaba levemente ante mi monitor, que impaciente de mi parte. En la otra cara de la moneda, los Dalton, atípicamente animados por el siguiente lance con Paddy y Ciara, recorrerían cientos de kilómetros por una ruta alargada y acogida ante el oscuro anochecer que apenas los deja distinguir rastro alguno del frente para dar con la dirección (como si de un mal presagio se tratase).

Acá ocurriría un punto de inflexión  trascendental en el relato fílmico, ya que, como en un vaivén de emociones con el creciente desliar de los múltiples eventos, los progenitores Ben y Louise se enceguecerían -irónicamente- en vista de sus disgustos íntimos hasta tal punto que accederían junto a su descendiente a convivir con unos agraciados pero misteriosos en su inmueble: el platillo de lo impensado estaba servido en la mesa.

Cierro el pequeño paréntesis para retornar en lo que me compete, siendo un hecho concreto el arribo de los Dalton al alejado y antiguo apartamiento ajeno en el que viven los singulares Paddy y Ciara, quiénes los esperan, inclusive, hasta con un vasto y jugoso banquete preparado justamente con sus manos (detalle ordinario para los rancheros). Para asombro de los visitantes extranjeros, se encontrarían de lleno con unas salas interiores desordenadas, alojamiento muy opuesto -según sus expectativas- adónde radicaría un profesional de la "medicina".

Desde el cambio radical de escenario ocurrido para Ben, Louis, Agnes y yo, me tomo la osadía de sumarme como un miembro integrante VIP del entorno, seremos convidados a unos rincones que aparentan ser cálidos y frescos en el ejercicio de lo visual. Conversaciones de temas trillados y populares son tocados por los dos grupos de maridos para "matar el tiempo", demostrando ser habladores por naturaleza pero también reflejando determinadas discrepancias.
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El suceder del encuentro aparenta estar dándose de forma usual, exteriorizando el pensar y la actitud de los numerosos ocupantes del espacio hogareño con mayor franqueza al transcurrir los minutos; un trato acostumbrado entre adultos. Pese a ello, con la evolución de la estadía, peculiares ruidos, la revelación del silente ¿por que? de Ant y la personalidad variable de uno de los caseros, serían manifestaciones suficientes para dar cabida a un malévolo e insidioso acaecimiento. ¿Qué les sobrevendrá a los cándidos Dalton?  

En conclusión, esta entrega bajo la conducción del director James Watkins, diversa desde el elemento comercial a la edición excepcional de hace dos años, es llevada a buen puerto en virtud de decisiones correctas desde la escogencia del equipo actoral y el guion técnico, aspectos que permitieron llevar a buen puerto al producto final. Danny Bensi sobresale como compositor musical, sin duda, al elaborar unas piezas musicales pertinentes con el pasaje que acrecentaron mis emociones. Tim-Maurice Jones brilla como el encargado de la fotografía al capturar el concepto esencial a través de ángulos inmersivos.

Su elenco también aporta un papel significativo a fin de cuentas, liderado por el afamado James McAvoy quien encarna de forma sobresaliente a Paddy, un sujeto perspicaz y trastocado. La canadiense McKenzie Davis fascina por su rol al personificar a Louis, una dama cariñosa y sagaz. Scott McNairy cumple otra vez con creces como Ben, un hombre tímido y calmo.  

No Hables Con Extraños es un interesante largometraje que se singulariza por ser maniobrero e intenso con un inicio pausado que disimula transitoriamente su naturaleza artística hasta lograr su cometido, siendo todo lo opuesto, factor que cooperó a sorprenderme en más de una ocasión por sus giros vertiginosos en la temática. Si eres amante de los géneros cinematográficos como el suspenso y el horror psicológico, esta impresionante invención moderna te mantendrá sujeto a la butaca hasta atraparte en la opaca sombra de la zozobra.

Tiene una duración de 110 minutos, fue producida por Blumhouse Production, distribuida por Universal Pictures, tuvo un presupuesto de 15 millones de Dólares y su rodaje se llevo a cabo en naciones como Croacia e Inglaterra.

Si deseas contemplar esta cinta, puedes encontrarla en plataformas streaming como Netflix, HBO Max y Amazon Prime Video.

Hasta la próxima, cinéfilos.



Redactado por: Lic. Angelo Medina

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