Crítica cinematográfica: El Bastardo (2023)
Una andanza repleta de heroísmo y sentimentalismo
El poder es una capacidad individual perpetuada en el transcurso de las décadas que ha servido para imponer autoridad de forma vehemente, sin embargo, existe una persona que hará valer su honor con gallardía para hacerle frente a cualquier imposición arbitraria... El Bastardo... es el siguiente film que reseñaré a continuación... acompáñenme a esta excursión originada en el revolucionario siglo XXVIII.
Saliendo totalmente de mi rutina diaria, ya que no pude asistir la jornada del lunes, decidí disfrutar el 09/04 en pantalla grande la obra The Promise Land, titulada en Hispanoamérica como El Bastardo, dirigida y coescrita por el cineasta danés Nikolaj Arcel, reconocido por su labor en largometrajes como Un Asunto Real (2012), La Torre Oscura (2017), etcétera. Involucrado en el presente en un conjunto integrado por el galardonado Anders Thomas Jensen como guionista, Dan Romer en la composición musical y Rasmus Videbaek su fotógrafo.
Esta cinta danesa se sitúa -hace muchas primaveras atrás- en la novedosa y moralista época de la Ilustración, período esplendoroso en ámbitos como el arte y fabricación, que narra la vida de un capitán retirado del ejercito nombrado Ludvig Kahlen, quién tras cuantiosos años de servicio militar, decide explorar en las afueras de la ciudad con la finalidad de adquirir su propia tierra; pero habrá un regente celoso e irrespetuoso que optará por hacerle añicos su anhelo.
Su reparto está compuesto por actores como: Mads Mikkelsen, Simon Bennebjerg, Amanda Collin, Kristine Thorp, Gustav Lindth, Thomas W. Gabrielsson, entre otros.
El Bastardo es una película biográfica emocionante e impresionante, con una trama original caracterizada por géneros cinematográficos tan populares como la Aventura, Drama e Histórico, guionizado el abril pasado por Anders Thomas Jensen. Este precitado filme destaca principalmente gracias a su argumento interesante de principio a fin, interpretaciones increíbles del reparto, banda sonora atractiva y labor fotográfica sobresaliente.
La aventura fílmica empezaría su andancia en un terreno baldío localizado lejanamente de la civilización, cuando L. Kahlen, hombre decidido y de familia humilde, al finalizar sus 25 años de servicio con el ejercito alemán, acudiría sin desenfreno al ente gubernamental denominado El Real Tesoro, para solicitarle a la Institución Constitucional de Dinamarca por medio del Canciller Paul, una petición singular: un permiso para construir en el Brezal de Jutlandia -sentencia que incitará la atención un ser malévolo amparado por un inmenso poderío
Luego de un rato tendido caracterizado por dimes y diretes referidos a su currículum vitae, el ministro Paul junto al resto de funcionarios, aceptarían con escepticismo el pedimiento del oficial Ludwig. Con sorpresa al escuchar previamente imprudentes e inoportunas palabra por parte de los representantes gubernamentales, se enteraría con prontitud al haber deliberado de la aprobación, conduciéndolo a partir directamente al mencionado matorral.
Ahora, en una jornada entera hasta altas horas de la noche ante un clima inclemente, el sagaz Ludwig, con gran vehemencia e impetuosidad, se dispondría a poner en práctica sus conocimientos agrícolas aprendidos desde pequeño, al tantear el terreno citado minuciosamente. Después de laborar un lapso prolongado en el suelo, su sacrificio al fin dará algún resultado -como cuando un empleado descubre un pozo de "oro negro"- avizorando el talante europeo un área ideal para cumplir uno de sus sueños más preciados.
Posteriormente al ubicar su emplazamiento para trabajar, como hombre listo y perspicaz al participar en numerosas guerras, sabía que para poder convertir su deseo en realidad tendría que contar con obreros que lo acompañasen en este afán, trazándose así un norte para contratar sujetos con mano dura para que lo ayudasen. Si bien contaba con altas pretensiones, esta tarea no sería nada fácil de llevar a cabo para Ludwig, ya que contaba con poco dinero y no cualquier individuo estaría dispuesto a trabajar en un quehacer tan arduo. Exigido a encontrar una solución en cuanto antes, un padre devoto y fiel a la buena causa del pueblo, le comunicaría la opción a Kahlen de adquirir los servicios de Johannes Eriksen y Ann Barbara, un granjero experimentado y su esposa (colonos fugitivos de la justicia) -incurriéndolo a arriesgar por el bien de su ansiado designio.
Acá se suscitaría el primer punto de inflexión de la narrativa, con un Ludwig Kahlen firme y determinado al tomar una resolución, incluso hasta desacostumbrada para un hombre íntegro como el, que probablemente acarreará a repercusiones inesperadas. Asimismo, Frederik estará atento de cada paso dado por el jubilado militar, consumido por una sutil y creciente envidia desde sus entrañas provocada a partir de aquel "sociable" compartir. Todos estos elementos son ínfimos a la vista, más, añaden gran interés para el posterior acto.
De vuelta a lo que nos compete, actualmente, escoltado de un cultivador y una cocinera con ganas de afanarse en el campo con el propósito de mantenerse lejos de las garras justicieras, Ludwig verá su propósito reafirmado al ver un ligero progreso, propiciando a una superior entereza para concluir las labores agronómicas antes de que arribe el friolento e intenso invierno -el cual sería sustancialmente perjudicial su pretensión.
No obstante, Frederik De Schinkel, un gobernante de la región del malezal donde habita L. Kahlen, se enteraría inmediatamente de sus intenciones singulares, causándole mucha intriga y curiosidad por reunirse con el tipo que dio un paso al frente para ejecutar referida ocupación. Por ende, una inesperada invitación sería entregada misteriosamente a su actual albergo, carta que describe el convidarlo, a Ludwig, a un banquete amistoso -la cual aceptó. Esta velada sería acogida en una lujosa e imponente mansión digna de un representante de la realeza, desarrollándose en un principio bajo el mando del sosiego, pero, a medida que avanzaba la charla entrambos cristianos, el político Frederik y el capitán Ludwig pondrían sus "barbas en remojo" al expresar distintas ideologías, originando una densa discrepancia.
Ulteriormente, el dedicado Ludwig, habiendo recorrido una parte importante del camino para alcanzar su meta, se enteraría de un pequeño y significativo detalle no revelado por uno de sus sujetos fiables perteneciente a su circulo social, develando súbitamente que dos de sus asalariados habían escapado -nada más y nada menos- que de un influyente miembro de la corona. Ensimismando aun más los ojos del impertinente joven Frederik a cualquier mera idea y/o movimiento efectuado por el cabecilla (Kahlen, Ludwig) de la instalación denominada "La Casa del Rey".
Asimismo, los ingresos económicos del exmilitar Ludwig estarían mermando considerablemente, ya que al contar con pocas manos obreras, el proceso de siembra se le dificultaría en exceso con el paso de las jornadas -llevándolo a contratar individuos de bajos estratos para secundar a su plan. Con numerosas manos obreras exigiéndose al máximo bajo las ordenes de su jefe, Ludwig, al fin visualizaría una evolución en la extracción de las malas hierbas, estando ahora cada vez más cerca del primordial acometido. También, residido cómodamente en su fastuosa estancia, el regente Frederik De Schinkel contaría con muchos oídos fisgones de las acciones ajenas, alertándolo de las maniobras "ilegales" de Ludwig -agrandando enormemente su ego, efecto que lo impulsaría a radicalizar su proceder.
El marco temporal estaba asentado y establecido para la venida de un desenlace trascendental, integrado por figuras imponentes como Ludwig Kahlen y Frederick De Schinkel, quiénes ahora se verían rodeado por las circunstancias provocadas por la toma de decisiones en el pasado, incurriéndolos al pundonor y a la soberbia, componentes que sumirán a la travesía en una lucha sin vuelta atrás.
En lo personal, esta producción ha sido una muy grata sorpresa para mi, obligándome a no virar la mirada ni un segundo del mismo, factor que me mantuvo inmerso gracias a su atrayente trama en cada escenario reflejado. Aun enterado de la decente carrera de Nikolaj Arcel, su participación desde la "gran silla" es brillante, dirigiendo correctamente al equipo técnico y artístico, ingredientes que conducirían a buen destino esta invención. Anders Thomas Jensen desempeña una labranza alucinante como guionista, al crear una crónica inigualable que le brinda una atmósfera única a la excursión fílmica. Dan Romer es otro que destaca como componedor musical, incorporando una leve pero oportuna sonoridad que engrandecía las secuencias. Rasmus Videbaek figura como retratista, capturando imágenes que recrean magistralmente el ambiente/entorno escénico.
Además, los intérpretes fueron valiosos participes, siendo uno de ellos el famoso Mads Mikkelsen, con una alucinante actuación al encarnar a Ludwig Kahlen, soldado honesto y respetuoso. Simon Bennebjer luciría al personificar a Frederick De Schinkel, dirigente codicioso y ambiguo. Amanda Collins relumbraría correctamente como Ann Barbara, dama combatiente y hacendosa.
Si eres amante de realizaciones dramáticas e históricas prosperadas en la edad moderna, este relato, sin duda alguna, es para ti. Ilustre por una crónica asombrosa y cautivadora, complementado por aspectos actorales y un punto audiovisual deslumbrante, El Bastardo, es una invención ingeniosa poseedora de un toque biográfico impersonal, distinguido por vaivenes desde lo delicado y extravagante en lo argumental, que vivirá en tus recuerdos por su óptica perspectiva transformadora que sentará un precedente en el mundo filmográfico.
Tiene una duración de 127 minutos, fue rodada -principalmente- en una nación del viejo continente como Republica Checa. Es producido por Zentropa Entertainments y ha sido galardonado por aproximadamente 20 premios internacionales.
Si gustas observar esta elaboración cinemática, recientemente fue estrenada en las carteleras de Venezuela y se espera por el anuncio para incorporación a las plataformas digitales.
Hasta la próxima, cinéfilos.
Redactado por: Lic. Angelo Medina
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